La realidad virtual es por fin una realidad

Parece que la realidad virtual ha conseguido, por fin, materializarse. Llevamos dos décadas soñando con eso de sumergirnos en una realidad paralela a través de unas gafas sin ni siquiera acercarnos. Desde hace unos años, las gafas low cost que se adaptan a móviles nos han insinuado el camino que se estaba emprendiendo y desde hace unos meses, por fin, la realidad virtual se ha consumado como una verdadera realidad, una un poco cara, pero realidad al fin y al cabo. En este artículo os hablaremos de los principales dispositivos que compiten en esta emergente industria tecnológica.

No cabe la menor duda de que las grandes empresas de tecnología han visto el filón económico que hay tras la realidad virtual. Los seres humanos estamos cada vez más sumergidos en el mundo virtual y todavía queda un vasto terreno por explorar. Desde los videojuegos hasta el cine, pasando por el ocio y el entretenimiento (en el amplio sentido de estas dos palabras), todo puede ser objeto de una virtualización que nos permita acceder a lo que más nos gusta desde el sofá de nuestras casas.

Ya son varias las empresas que han centrado sus esfuerzos en ofrecer al usuario experiencias virtuales lo más cercanas a la realidad. Google, por ejemplo, creó “GLΛSS”, un dispositivo de realidad aumentada que nos permitía interactuar con facetas tecnológicas de nuestra vida cotidiana mediante gestos (aunque finalmente no lo sacó de forma masiva al mercado). Otro ejemplo de este tipo de prácticas es PokerStars Casino, que ya ofrece ruletas en tiempo real en las que hasta puedes hablar con el crupier. Es cuestión de tiempo que podamos colocar las fichas con nuestras propias manos, interactuar con otros jugadores o incluso pasearnos por diferentes mesas de juego.

Aunque ya hay un buen número de dispositivos de realidad virtual que han conseguido ofrecer al usuario una experiencia más que recomendable, nosotros os hablaremos de aquellos que han conseguido lo que hace unos años se creía imposible: ofrecer una experiencia muy real.

Facebook lo ha conseguido con Oculus Rift, HTC con Vive, Google con Daydream, Samsung con Galaxy Gear y Sony, por supuesto a través de PlayStation, con PS VR.

Una de los grandes pros que ofrece PS VR de Sony es que solo necesitas tu PlayStation 4 para jugar y el precio es uno de los más competitivos del mercado (unos 400 €) en relación a la calidad del producto. También hay que tener en cuenta que Sony ha anunciado hace unas semanas que ha vendido la friolera de 60,4 millones de videoconsolas, por lo que parte de una base más que sólida sobre la que trabajar con PS VR.

Lo mejor: la experiencia que hemos vivido al probar estas gafas, probablemente una de las más impresionantes pese a costar casi la mitad que otras gafas de realidad virtual perfectamente comparables. De hecho, el juego Eagle Flight fue nuestra primera experiencia satisfactoria con la realidad virtual y, además de convertirnos en un águila que sobrevuela París para consagrar su territorio, volamos como nunca lo habíamos hecho sin notar el más mínimo mareo ni experiencia desagradable.



HTC Vive puede considerarse el principal competidor de PS VR. Aunque las gafas de HTC superan el doble del precio de Sony (unos 900 €) y requieren de un ordenador preparado para la realidad virtual (que puede rondar, en la mayoría de los casos, los 2.000 €), no nos cabe la menor duda de que son las mejores gafas de realidad virtual que hay en el mercado. Esta afirmación no se basa en la maravillosa experiencia que hemos tenido al probarlas (que también), sino en la avanzada tecnología que han puesto en práctica para llevarlas a cabo.

El gigante de los videojuegos Steam lo ha adoptado como su dispositivo oficial para todos los juegos clasificados bajo la etiqueta VR (Virtual Reality), lo que le permite equiparar su caldo de cultivo al de Sony, aunque, debido al precio, la venta a medio plazo sea mucho menor.

También es importante tener en cuenta que, para usar HTC Vive no solo necesitamos un ordenador de alta gama, sino que tendremos que instalar sensores de movimiento en toda el área de juego. Esto nos permite tener una respuesta inimaginable en otros dispositivos, pero también convertirnos en unos expertos de la instalación virtual.



Hablemos un poco de las últimas gafas de realidad virtual de esta lista que no dependen de un dispositivo móvil. Facebook compró Oculus en 2014 por nada menos que dos mil millones de dólares. Esta gigante inversión provocó un inevitable impulso en la industria de la realidad virtual pero ¿es el producto de Facebook una de las estrellas del mercado actual? La respuesta es no. Pese a que estas gafas son un poco más baratas que HTC Vive (unos 600 €), parece que muchos usuarios que estaban dispuestos a hacer una considerable inversión en realidad virtual no dudaron en sumar doscientos euros a esta inversión y comprarse las gafas de HTC.

En lo que respecta a características técnicas, el dispositivo está más de cerca de PS VR que de HTC Vive (los complementos necesarios para el funcionamiento de las gafas son muy similares) y, en lo que tiene que ver con las ventas, Sony le gana por goleada poniéndose indiscutiblemente a la cabeza del mercado de la realidad virtual. De hecho, hace unos días Facebook anunció su decisión de bajar los precios de sus productos para poder competir en esta industria, que se ha convertido en una de las más complejas y prometedoras de la escena tecnológica mundial.

Esta reducción del precio ha provocado una respuesta mediática desmedida en la que se pone en tela de juicio la estrategia de mercado de Facebook. Sin embargo, estamos completamente seguros de que el gigante de las redes sociales continuará en esta carrera y que, con toda probabilidad, nos sorprenderá muy pronto con los nuevos modelos que se están gestando.



Por último, quisiéramos hablar brevemente de dos dispositivos que funcionan acompañados por móviles: el Samsung Galaxy Gear y el Google Daydream. Ambas gafas virtuales tienen precios reducidos muy similares que están entre los 80 y los 100 euros, pero las primeras solo funcionan con dispositivos de alga gama de la marca como los Samsung S6, S7 y Note 5 y, las segundas, aunque están hechas para funcionar a través de la plataforma de realidad virtual del gigante de Internet, Daydream, y para proyectarse, en un futuro cercano, a todo tipo de móviles, por ahora requieren de unas características bastante específicas y de móviles que, hablando claro, tienen un precio muy alto. De hecho se ha creado un sello, el “Daydream Ready”, que identifica aquellos teléfonos que están preparados para ajustarse a las demandas de la realidad virtual.

En ambos casos hablamos de dispositivos muy logrados en lo que tiene que ver con la calidad-precio. Sin embargo, debemos tener muy en cuenta el desembolso que implica comprarse un teléfono de estas características y si lo que vamos a hacer es mayoritariamente jugar (en cuyo caso se recomiendan los productos de HTC y Sony) o explorar ese hermoso mundo que está creando la realidad virtual en los smartphones.

Lo que podemos decir con total seguridad y sin miedo a equivocarnos es que la realidad virtual es, por fin, y nunca mejor dicho, una realidad. Es cuestión de tiempo que lo abarque prácticamente todo en lo que tiene que ver con el entretenimiento virtual e, incluso, con las prácticas más cotidianas que hacemos frente a nuestra televisión u ordenador. Ahora solo queda que los usuarios se acostumbren al cambio y lo acepten como un accesorio más de nuestras vidas.

Marc Hernández Sánchez

Estudiante de Telecomunicaciones en Barcelona. Mis hobbies son los deportes, la tecnología y tocar la guitarra. Cuando puedo me encanta viajar.

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